La situación geográfica de Torredonjimeno, ubicado en una zona de tierras fértiles, sin accidentes geográficos importantes y en un cruce de caminos que pone en contacto las tierras de Jaén con la campiña cordobesa, ha permitido la presencia de las comunidades humanas a lo largo de la historia.Los yacimientos arqueológicos que se dispersan por su término son muy abundantes y abarcan desde el Paleolítico hasta nuestros días. Poblamientos ibéricos, villas romanas se prodigan en parajes como Santo Nicasio, la Fuente de Don Sancho, la Atalaya, el Molino del Cubo, el Cerro Buitreras, etc., aunque quizá los más importantes restos se conserven en la Torre de Benzalá, Fuencubierta, el Alcázar y el propio Castillo. Los datos más antiguos nos retrotraen a la existencia de un poblamiento ibérico denominado Tosiria (de ahí el gentilicio aplicado a los habitantes de Torredonjimeno, "tosirianos") que tras la conquista romana consiguió, unido a Martos, la calificación de Colonia con el nombre de Augusta Gémina. Tras las invasiones de los pueblos bárbaros las noticias vuelven a hacerse muy escasas. A pesar de ello debió persistir poblamiento como testifica la aparición, en el año 1.926, de un tesoro visigodo muy similar al de Guarrazar, compuesto por coronas votivas y varias cruces. Procedía de un taller de categoría, posiblemente de Sevilla y estaba dedicado a las Santas Justa y Rufina, fechado en el siglo VII, muy influenciado por el estilo bizantino. Después de su aparición (en un lugar conocido como los Májanos de Garañón) fue parcialmente destruido, quedando los restos repartidos entre los museos de Madrid, Barcelona y Córdoba. De la larguísima etapa hispano-musulmana se conocen escasas noticias. Cabe destacar su inclusión como parte integrante del término de Martos, manteniéndose como un enclave similar y de control de comunicaciones del Iqlim de aquella ciudad como se desprende de los restos almohades y nazaritas que han llegado a nuestros días. En 1.224 pasó a formar parte de la corona castellana y unos años después, Fernando III otorgaría todo este territorio de la campiña a la Orden Militar de Calatrava para que la defendieses y repoblase como frontera que fue hasta bien avanzado el siglo XV. Esta condición de frontera determinó el alzamiento de una buena cantidad de atalayas que vigilaran el territorio y que aún se conservan: la Torre de Fuencubierta, la Torre del Alcázar y la existente en Benzalá.martes 4 de mayo de 2010
Breve historia de Torredonjimeno.
La situación geográfica de Torredonjimeno, ubicado en una zona de tierras fértiles, sin accidentes geográficos importantes y en un cruce de caminos que pone en contacto las tierras de Jaén con la campiña cordobesa, ha permitido la presencia de las comunidades humanas a lo largo de la historia.Los yacimientos arqueológicos que se dispersan por su término son muy abundantes y abarcan desde el Paleolítico hasta nuestros días. Poblamientos ibéricos, villas romanas se prodigan en parajes como Santo Nicasio, la Fuente de Don Sancho, la Atalaya, el Molino del Cubo, el Cerro Buitreras, etc., aunque quizá los más importantes restos se conserven en la Torre de Benzalá, Fuencubierta, el Alcázar y el propio Castillo. Los datos más antiguos nos retrotraen a la existencia de un poblamiento ibérico denominado Tosiria (de ahí el gentilicio aplicado a los habitantes de Torredonjimeno, "tosirianos") que tras la conquista romana consiguió, unido a Martos, la calificación de Colonia con el nombre de Augusta Gémina. Tras las invasiones de los pueblos bárbaros las noticias vuelven a hacerse muy escasas. A pesar de ello debió persistir poblamiento como testifica la aparición, en el año 1.926, de un tesoro visigodo muy similar al de Guarrazar, compuesto por coronas votivas y varias cruces. Procedía de un taller de categoría, posiblemente de Sevilla y estaba dedicado a las Santas Justa y Rufina, fechado en el siglo VII, muy influenciado por el estilo bizantino. Después de su aparición (en un lugar conocido como los Májanos de Garañón) fue parcialmente destruido, quedando los restos repartidos entre los museos de Madrid, Barcelona y Córdoba. De la larguísima etapa hispano-musulmana se conocen escasas noticias. Cabe destacar su inclusión como parte integrante del término de Martos, manteniéndose como un enclave similar y de control de comunicaciones del Iqlim de aquella ciudad como se desprende de los restos almohades y nazaritas que han llegado a nuestros días. En 1.224 pasó a formar parte de la corona castellana y unos años después, Fernando III otorgaría todo este territorio de la campiña a la Orden Militar de Calatrava para que la defendieses y repoblase como frontera que fue hasta bien avanzado el siglo XV. Esta condición de frontera determinó el alzamiento de una buena cantidad de atalayas que vigilaran el territorio y que aún se conservan: la Torre de Fuencubierta, la Torre del Alcázar y la existente en Benzalá.
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